La música va por dentro

La música va por dentro es una serie de pinturas que estará en diferentes galerias de Nueva York durante el primer semestre de 2014.

Se trata de 30 pinturas al óleo de gran expresividad, en las que el autor retoma la temática musical y en dónde las figuras del artista nos estimulan a través del color y la luz.

Ver Performance

Perry Robinson y Jose del C. New York. Taller Latinoamericano. 2014

El arte es vida y la vida es arte

Entrevista Revista Nómadas.

Universidad Central de Colombia 

Bogdan Piotrowski Ph. D. Universidad de La Sabana. Bogotá

Músicos somos todos

Entrevista Revista Ulrika.

Universidad Central de Colombia 

Rafael del Castillo M. Poeta, editor y ensayista crítico.

UP ART AND DESIGN GALLERY

NAPLES CONTEMPORARY ART GALLERY

Libro Músicos viajeros

Dibujos.

Músicos Viajeros 

VELSANI GALLERY

New York

2012

Libro La música va por dentro

Pinturas.

La música va por dentro

UP ART AND DESIGN GALLERY

Naples Florida

TALLER LATINOAMERICANO

New York

2013

Músicos viajeros - Colección 2012

Consta de 40 dibujos sobre papel Fabriano para grabado. Técnica mixta. Tamaño: 25 x 28 cm.

 

Estos 40 dibujos, muestra de sueños y alegrías, me acompañarán en travesía por el mundo en este 2012. Iniciaremos la segunda semana de marzo en la ciudad de Miami EEUU, donde exhibiremos a coleccionistas y amigos del arte. A finales de abril estaremos arribando a la ciudad de Nueva York en la cual daremos conciertos visuales a diversas personas sensibles al arte.

Mis musicos viajeros están ahora distrbuidos asi:

 

GALLERY UP ART AND DESING. 340 8th streetsouth naples, Florida 34102. Upartanddesing@yahoo.com

 

VELSANI GALLERY NEW YORK. 5340 route 28mt. Tremper, N.Y. 12457. Velsani@gmail.com

Los Transeúntes de Jose del C.

07/02/11

La pintura de José del Carmen Hernández tiende a ser abstracta, maneja unas grandes manchas de color, prescinde totalmente del detalle y, sin embargo, no se puede ocultar que contiene una claramente perceptible proyección de la realidad. Los elementos miméticos se infiltran en las concepciones formales. Es que la sensibilidad de un artista no puede negarse al contexto en que vive. El contexto social de Colombia aflige, causa angustia entre sus habitantes, pero también contagia a los que tienen contactos con ella desde el exterior. La situación de desamparo que viven muchos, miles, millones de personas, reclama la solidaridad. Los cuadros de José del Carmen reflejan este estado de ánimo. Revelan el ansia, la zozobra, las tormentas que viven todos, pero especialmente los desplazados. En la poesía contemporánea lo expresó magistralmente Wislawa Szymborska, Premio Nobel de Literatura del año 1996, en las siguientes líneas de su poema Algunas gentes:

 

Algunas gentes huyendo ante algunas gentes

En un país bajo el sol y unas nubes

Dejan detrás de sí un algo todo suyo

campos sembrados, unas gallinas, perros,

espejos en los cuales precisamente se está mirando el fuego

En sus espaldas cargan jarras y fardos,

que, mientras más vacíos, cada día se vuelven más pesados.1

 

En la pintura de José del Carmen Hernández, entre las manchas del fondo, se perfilan unas formas algo amorfas, abultadas, que insinúan rasgos antropológicos. Pero esta indeterminación, al mismo tiempo, además de sugerir la falta de energía, de vivacidad, proyecta con acierto el sometimiento, el dolor de encierro y, sobre todo, el anonimato. El anonimato que no facilita las relaciones humanas, no nos acerca y, de todas maneras repercute en nuestras vidas, en nuestras conciencias. Los periódicos o los noticieros informan que el día tal, o en tal parte, perecieron en los combates entre el triste triángulo de acción guerrera en Colombia, Ejército, guerrilla, paramilitares. 17 ó 33 personas, o quizás solamente dos o una. No siempre se publican sus nombres, y hasta cuando esto ocurre no los conocemos, para no decir que los desconocemos. Las cifras y las estadísticas no nos dicen nada de sus orígenes, de sus sentimientos, de las ilusiones de los que los rodeaban y vinculaban sus esperanzas a las de ellos. Todos los óleos de José del Carmen cuestionan estas realidades inhumanas y aluden a los diccionarios de la reflexión moral, como lo hace Rorty en su famoso texto sobre Freud, refiriéndose a las distintas propuestas y las necesidades éticas de la sociedad. La crisis que atraviesa la cultura contemporánea se refleja en su arte. Y éste busca la forma de invitar al hombre a la reflexión y, sobre todo, a construir el bien común, del cual todos podemos disfrutar y para, así, sentirnos más personas. No se trata de una interpretación pragmática sino de unas vivencias plenas, enriquecedoras, dignas del hombre. Cuadros como Transeúntes, Éxodo, Caminantes, Desplazados o Trasteo, con el poder de la imaginación insistentemente recuerdan la insoportable carga de la responsabilidad frente a los que sufren; en las dimensiones metafóricas, desde luego, pero también dentro del marco de la realidad vivida o conocida. Otros, como Familia (en varias versiones), Pareja, Pareja con niño, Doblez o Casa en el aire, que denuncian la injusticia, no aluden a unas utopías sino reclaman justos derechos que teóricamente quedan consagrados por la ley. No obstante, no se trata de dar soluciones a los meandros conceptuales sino crear nuevas perspectivas de la vida. Por todas estas razones, el título de su última creación, Transeúntes. Exposición itinerante, nos parece sumamente acertada. Lo es, igualmente, en el sentido metafórico. Desde hace tiempos, la existencia del hombre suele interpretarse bajo el signo trágico. El título de la serie, pero también de cada uno de los cuadros, puede referirse perfectamente a las gentes de otras latitudes que sienten el peso del tiempo y la carga de las circunstancias que viven. Quieren huir, cambiar su destino. Ellos también se sienten transeúntes y pueden verse en los cuadros de José del Carmen. Lo específico, lo concreto, como, por ejemplo estos momentos históricos de Colombia, se complementan con lo universal. Este último constituye el eje tradicional y siempre válido del arte.

Bogdan Piotrowski Ph. D. Universidad de La SabanaBogotá, Colombia.1 

Traducción española, tomada de Piotrowski, Bogdan La gran dama de la lírica. Wislawa Szymborska, Instituto Caro y Cuervo, Universidad de La Sabana, Santafé de Bogotá.

Entrevista con el muralista Jose del C.

23/09/12

José del C. nace en Santa Helena del Opón (Santander del Sur) y lo registran en el Socorro (Santander), desplazado siendo niño, por allá en los años 50 cuando la violencia política en Colombia se daba por colores. 
Con ese bautizo de color estudia en Bogotá, México, España, las técnicas muralistas, escultóricas y con coraje santandereano, realiza exposiciones en algunas partes del mundo Colombia, Nueva York, Panamá, Madrid, Barcelona, etc, durante los últimos 35 años de vida artística.

¿José del C. a su juicio, cuál es, o cuáles son, las funciones del arte en una sociedad?
R/. El arte es, o debería ser, algo así como el pan de cada día para toda persona. Es un fenómeno que ayuda a que la gente desarrolle la sensibilidad, la inteligencia, la forma de ver y concebir la realidad. El hacer arte es fundamentalmente un ejercicio creativo, es enfrentarse a sacar algo del vacío, de lo inexistente, llámese pintura, escultura u otros. Es un reto para la imaginación y para el espíritu. En relación a la función del arte frente a sus receptores, pienso que el tener enfrente un objeto artístico significa la posibilidad de que muchas facetas del individuo vibren: la estética, la sensibilidad, el goce, la apreciación del color y la armonía de formas y espacios, etc. Es la posibilidad de enfrentarse a la realidad simbolizada, donde existe una dinámica para la imaginación del receptor que no es aquí un ente pasivo. Igualmente, el arte permite la especulación y hasta una manera diferente de ver los acontecimientos. Cualquier hecho histórico, puede ser contado en una pintura de tal forma que expresa multitud de aspectos que, o bien se desconocían, o bien, han sido objeto de deformación. La pintura no es una narración plana, sino que implica diversos niveles de profundidad, dejando el camino abierto para dudar el porque de ese acontecimiento.

¿En esta medida, entonces, el arte, la pintura, trasciende el terreno de lo estético?
R/.Claro, si bien el goce o la incomodidad que puedan producir una obra son importantes, no podemos reducir el arte a su aspecto estético. Entre sus funciones inherentes y fundamentales está la de ser un factor de cuestionamiento de muchos fenómenos, de la realidad, de la cotidianidad y del actuar de las personas. El arte, el contacto con él, la vivencia de él, pueden posibilitar, el alcanzar una visión de la vida diferente. Da margen a la imaginación, a la conjetura, al sueño. El mensaje del arte no es estático, rígido, ni directo, siempre deja puertas abiertas que permiten el vuelo de la imaginación, la interpretación, la dinámica, la búsqueda.

¿Explíqueme un poco ese papel cuestionador del arte, cómo opera, que pasa?
R/. Ejemplos hay muchos. Un caso concreto puede ser el de las grandes obras de los muralistas mejicanos. En ellas cuentan, de una manera diferente, multitud de acontecimientos históricos. La gente, al enfrentarse a esos murales, empieza a dudar de la historia que leyó u oyó. Toda la simbología de una pintura de esa índole, provoca en los receptores inquietudes inimaginables. Un caso ilustrativo y bien importante puede ser el de una de las más importantes obras de Picasso: “Guernica”. Los acontecimientos de un periodo de cruenta guerra, se plasman allí con una serie de nuevos visos que llevan a que quien vea esta pintura, dude y se sensibilice de la historia que le habían contado.

¿José del C, cuál será la diferencia fundamental entre una pintura de caballete, objeto de consumo individual en la mayoría de las veces y esa pintura que muchos, entre ellos usted, llaman pública?
R/. No es que la pintura sea en sí privada o pública… lo que le da uno u otro carácter es la destinación que se haga de ella, el lugar en que se ubiquen las obras, la forma de apropiación de que sean objeto. La calidad de una pintura no depende obviamente de esto, pero si puede, como de hecho lo hace, limitar o restringir el disfrute u observación de ella solamente al comprador individual, dejando de lado a cientos de personas que no estarían expuestas a la riqueza del mensaje o la armonía de la misma obra.

Usted plantea en tono de queja esta situación, ¿Cuál podría ser la salida?
R/. No me atrevería a hablar de la salida, en singular. Pueden ser varias, siendo la primera, sin lugar a dudas, aquella que saque al arte de los recintos privados, que se haga público, que se muestre.
El desarrollo del muralismo, igualmente, constituye alternativa. No por el simple hecho de la dimensión de las pinturas, o de que esté en la calle. Lo que le da validez es la posibilidad de que en forma directa llegue a mucha gente, sea visto por muchos, disfrutado, rechazado, leído por todo aquel que transite por el lugar. Hay que sacar la pintura del formato doméstico y mostrarla públicamente, hay que permitir que el mensaje que quiere comunicar un cuadro, llegue a gran cantidad de personas y no se agote en los linderos de un individuo o familia, para quienes en muchísimos casos, una pintura termina adquiriendo el carácter de un mueble, un adorno.


Y…¿en qué términos podríamos analizar las consecuencias que traería 
este nuevo “rumbo del arte”?

R/. Son muchos y diversos los aspectos positivos. En primer lugar, la posibilidad de que la gente, en sentido amplio, empiece a adquirir, o mejor a formarse una conciencia estética. El público tiene la oportunidad de experiencias nuevas, diferentes, y por qué no, satisfactorias. Inconcientemente, con el desarrollo del muralismo, por ejemplo, recibiría un bombardeo de formas, figuras, colores y contenidos que tendrían que incidir en la percepción que ese público posee no solo del arte en sí, sino de su entorno. Ahora bien, esta conciencia estética no se forma sólo con sacar el arte de los recintos privados y con el desarrollo del muralismo. Inciden muchas cosas: el diseño de un edificio, de una avenida, de un parque, etc. A su vez el desarrollo de la conciencia estética no es ajeno al desarrollo de la conciencia crítica, cuestionadora. La lectura de los mensajes del arte, permite una “relectura” de la realidad, pues el arte es una forma de comunicación y de transcripción de nuestro tiempo.

¿Cuándo un artista pinta, hasta dónde piensa en él y hasta donde en sus destinatarios?
R/. Yo no comparto aquella posición de muchos que consideran que al realizar una obra sólo interesa lo que el artista siente o piense, que el público no cuenta. Obviamente, ese público o receptor del arte, no debe constituirse jamás en limitante de la creatividad del artista. Pienso que a medida que uno madura como artista, madura igualmente la idea de que el arte es comunicación, debe transmitir algún mensaje a la gente, así sea de índole puramente estético.

¿Cómo explica usted el escaso desarrollo del arte público en Colombia?
R/. Pues por la misma razón que no se da apoyo a ninguna expresión cultural en nuestro país. La concepción que se posee de la cultura en nuestro medio la circunscribe a ser patrimonio de los ricos. Los pobres, como de eso no usan, pues no la sienten y no la sienten porque se les ha negado el acceso a ella.
Generalmente el arte es visto como un fenómeno importante, tan importante que sólo debe ser para una élite. Al pueblo, a la gente del común, no podemos pedirle que disfrute de una obra, que reflexione sobre ella, porque sencillamente la siente ajena, distante. Fíjese que ni siquiera en los colegios la educación artística se ha tenido en cuenta.


¿Y en qué forma la situación podría ser diferente?
R/. Pues sacando el arte a la calle, a los sitios públicos, haciendo murales y arte monumental de calidad tanto técnica como estética. Así contribuimos a formar esa conciencia de que hablaba. Que los medios de difusión, igualmente den espacio al arte, en lugar de tanto enlatado y artículo vacío. ¿Cómo entiende usted que en los periódicos se dediquen páginas enteras al chisme y el espacio de divulgación cultural se pierda entre los avisos de una pagina?.

Pero.. ¿Serían suficientes estos cambios para que el arte fuera, digamos
patrimonio de todos?

R/. Sería importante que en los colegios, las escuelas, se le enseñara al niño la validez y significación del arte, se le mostrara que además de las necesidades primarias, existen otras inherentes a la especie humana. Si desde la infancia se forma a la gente dentro de estos criterios, otra sería la concepción que se asuma del arte y del vivir. Cualquiera puede gozar de un cuadro, de una escultura. No es que todos los individuos deben o pueden ser artistas, pero sí todos pueden desarrollar una sensibilidad que les permita apreciar y valorar la belleza en sus diferentes expresiones.

¿Y usted cree que esos cambios: hacer el arte público, brindar educación artística generalizada en los colegios, son posibles en nuestro medio?
R/. Es difícil cambiar la idea del arte para élites. La costumbre nos habla del arte para pocos: es de buen gusto adornarse con él. 

¿Por qué no nos explica un poco en qué consiste ese aspecto político?
R/. Como le venia diciendo antes, entre las funciones inherentes al arte está el de ser cuestionador por excelencia: del mundo, de la realidad, de la cotidianidad. En consecuencia, en nuestro país, entre a menos gente llegue, menos daño hace a la situación establecida. Y, con mayor razón, si a la gente que le llega es aquella que no tiene ningún interés por el cambio.

José del C. ¿por qué pinta usted?
R/. Pinto porque deseo y necesito comunicarme. Comunicar mi tiempo, la vida misma. Y dentro de ella diversos aspectos, según el proceso que de mi obra, se vaya dando.

¿Y cuál ha sido su “fuente de inspiración” fundamental?
R/. La gente, toda la gente, sus hechos, su vida. La actitud de estas gentes ante la vida.

¿Por qué algunos de sus cuadros tienen cierto tono de melancolía y me refiero, por ejemplo, a este que está terminando y que tengo aquí en frente y al conjunto de los que usted llama “paisajes”?
R/. Quizás esto se muestra más en mi último período, donde el tema surgido sin lugar a dudas por mi origen, es el campesinado. Y seguramente, triste y melancólico, percibo al campesino de hoy convertido en citadino.

Muchos pintores reconocen la influencia de otros, ¿Cómo es esto en su caso?
R/. Reconozco influencia de muchos, pero fundamentalmente de mi mismo.

¿Es difícil ser artista en nuestro medio?
R/. Ser artista es difícil en cualquier parte del mundo y lo es porque serlo sencillamente es tan difícil como vivir.


Por: María Cristina Laverde Toscano. Universidad Central Bogotá.